viernes, setiembre 21, 2012

ALTAZOR


"Embotellar sonrisas como licores
engastar licores como alhajas"

VICENTE HUIDOBRO
(ALTAZOR)

lunes, setiembre 17, 2012

MESA DE REYES









VERONES. La cena de Emaús
 
Comienza bien este lunes. Acaban de dar en el canal Gourmet un programa sobre Alfonso Reyes, “la versión mexicana de la cultura universal”, según el preciso decir de Juan José Arreola.

Qué grato oír hablar de Reyes y ver el
interior de su casa de la colonia Condesa, la famosa capilla Alfonsina, y asimismo, disfrutar de Titita y del Bajío. Sí, Carmen “Titita” Ramírez Degollado está en el programa. La vemos en su restaurante, en el primer local de El Bajío.

En la casa de Reyes, Benito Taibo, conductor de la serie “La historia se sentó a la mesa”, tenía en sus manos la bella edición de Memorias de Cocina y Bodega. Leyó algunas líneas e hizo después, junto al reyista Héctor Perea, un recorrido por la casa, mejor dicho, por la Biblioteca que tiene adentro casa y cocina.

Titita preparó un bacalao a la veracruzana y fue mostrando sus ingredientes (bacalao bien desalado, jitomate, chile güero, pimiento morrón, aceitunas verdes, ajo, papas cambray sin pelar, almendras peladas, cebolla, sal). Mostró con orgullo unas tortas de camarón con romeritos… El postre fue un plato de “buñuelos de rodilla” con miel de piloncillo (miel hecha con papelón, agua y anís “estrella”). Con gracia jalapeña, Titita contó que lo de “rodilla” viene porque quien los hacía se colocaba un trapo en la rodilla y allí estiraba la masa de cada bollito.

Ya han leído versos de la Minuta (“…al desorbitado vinagre/ preferid el cuerdo limón”) y de otros libros alfonsinos. Ahora dicen la Oración al santo de la eucaristía, brindan por Alfonso Reyes, por su gusto y amor por la cocina, y también por San Pascual Bailón, gran patrono de los cocineros.

Quiero desayunar hoy buñuelos de rodilla.

P.D: Reyes admiró los convites opulentos, las escenas del Veronés y las cervantinas Bodas de Camacho, pero se confesó ganado por la escuela de un solo plato, “con discreto acompañamiento de principios y postres”. Remiso a los banquetes concurridos, los aceptó sólo por deber diplomático y escribió esta delicia: “…la mucha gente indigesta…en punto a comensales, mi gusto sea limitarme a la cifra de oro: más que las Gracias y no más que las Musas”.