lunes, junio 20, 2011

Sambrano Urdaneta y la sopa rellena de Boconó

Oscar Sambrano Urdaneta
Tengo en mis manos la bellísima primera edición de Paisano. La busqué en mi biblioteca hace unos minutos para releer su formidable prólogo. Lo hice con el gusto de siempre y recordé la emoción de la primera lectura, en el ejemplar que pedí prestado en la “Pío Tamayo” de Barquisimeto, en 1966. Las palabras de Oscar Sambrano Urdaneta me encantaron, me sonaron tan bien que llegué a repetir de memoria algunos de sus párrafos espléndidos. Sabía que ellos no me explicaban el mundo asombroso que habitaba -y habita- la poesía de Ramón Palomares, pero me aproximaban a él con la iluminación adecuada. Sigo creyendo que en el prólogo a Paisano, Sambrano Urdaneta dio con la clave para entrar en esa comarca fabulosa: “dejarse arrebatar” por ella y sus espectros. Así, “me metí por el canto del borococo” y escuché la música de Boconó adentro. Supe desde entonces que esos poemas sólo se parecían a sí mismos. Ahí están, vivos e inimitables, transmitiendo, como dijo el prologuista, la “profunda voz de la tierra americana”.  
Para recordar a Oscar Sambrano Urdaneta, fallecido en Caracas la semana pasada, a los 82 años de edad, he querido que mi memoria proceda por su cuenta, convocando con la arbitrariedad que le es característica, las imágenes que quiera. De esa manera, al libro de Palomares, que adquirí en una librería de viejo hace mucho tiempo, le sigue ahora la voz del propio Sambrano una noche en la Biblioteca “Pío Tamayo”, hablando de Julio Garmendia. Lo habíamos invitado los responsables de la recién creada Fundacultura para rendirle homenaje al autor de La tuna de oro. Esa vez el deleite literario fue total. Nadie podía disertar mejor que Sambrano sobre un autor cuya obra y vida conocía plenamente. De la Biblioteca nos fuimos a cenar al restaurante Da Guido, en la azotea de la Torre Lara, en la avenida 20. Allí continuó la animada charla. Yo tenía presente aún los relatos de mi madre sobre el intercambio que en los años 40 estudiantes de Boconó hacían con estudiantes de El Tocuyo. Ella recordaba entre los primeros a Oscar Sambrano. En esa ocasión le pregunté a Sambrano por esos encuentros. Se le iluminó el rostro y comenzó a hablarnos con efusión de la Ciudad Madre. Evocó sus calles empedradas y sus viejas casas. También a las muchachas de entonces. Me pidió razón de la Nena Suárez y no escatimó adjetivos para su legendaria belleza. Puedo decir que esa noche la tertulia fue un tributo boconés al desaparecido esplendor de El Tocuyo.  
Debería referirme a la gestión de Sambrano Urdaneta al frente de la Casa Bello y del CONAC, por haber sido un oportuno ejemplo de equilibrio y sensatez. Asimismo, podría añadir alguna reflexión acerca de su inmenso trabajo de investigador literario y a su valioso legado bellista y juliogarmendiano, pero el espacio es poco y no debo escatimarle al “sabor en el aula”, la presencia del Sambrano cocinero, cuya imagen persiste en mí con una receta de la mítica sopa rellena al estilo boconés.  Los lectores pueden hallarla en la página 125 del libro Diez menús bien pensados (Monte Avila, 1991). Allí se toparán con el barroquismo de un plato suculento y con el amor por la cocina de un escritor que hizo de la decencia una estética de vida.
Ojalá los venezolanos sepamos valorar a Oscar Sambrano Urdaneta…  Por ahora, quienes le fueron cercanos, seguramente podrán decir con Borges que “suyo fue el ejercicio generoso de la amistad genial”.
P.D: Excelente el artículo de Elías Pino Iturrieta publicado en El Universal el domingo pasado: Sambrano con “s”

2 comentarios:

Maribri dijo...

Gracias por el dato del libro "Diez Menus bien pensados", la sopa aunque no la he probado, da para hacerse agua a la boca, entre capas de gallina o pollo guisado, rebanadas de pan, queso parmesano y caldo...como ese tipo de platos bien completos que solian servirse en nuestras mesas, y que fortalecian a cualquiera que tuviera dura faena de trabajo...
Saludos!, y te invito a leer sobre la cocina venezolana en La Casita de Maribri.

Biscuter dijo...

Muchas gracias por la amable visita, el comentario y la recomendación.
Saludos