sábado, febrero 02, 2013

ACANTO Y MIEL

 
Deambulo entre un verso de Darío y un breve texto de Mercè Rodoreda. El verso de Darío es aquella línea de su Responso a Verlaine sobre la cual alguien hizo el chiste de que sólo se entendía el “que”:
 
 Que púberes canéforas te ofrenden el acanto.

El pasaje de la autora de La Plaza del Diamante está en su libro sobre viajes y flores. Lo copio:

Tiene el cáliz lleno de miel. Es una flor dormida, un poco fuera del tiempo. Las abejas van y vienen. Se le acercan. Con la pata cuchara cogen miel y llenan pucheros y peroles. Algunas mueren enmieladas. Todo muy de prisa, con mucha agitación. Cuando el cáliz queda vacío de miel y respira, la flor se muere. Y nacen otras nuevas. ¡Y venga abejas!”.

De Darío a Rodoreda, la mañana. 

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