jueves, agosto 14, 2014

La Cena, para la cena


Vittorio Gassman y Fanny Ardant en La cena, de Ettore Scola
 
Ya son incontables, pero no es fácil olvidar todavía aquella cena plural de Ettore Scola.  

Si bien el tema sigue acumulando películas casi en cascada, la trattoria romana donde cocinaba el quisquilloso Duilio, se mantiene irradiante en la memoria. Sus mesas, llenas de pasta, bresaola y trippa, guardan intactos los dramas que más nos entretienen.  

Hoy he vuelto a verla y confieso que sigo fascinado por Flora (Fanny Ardant), dueña del restaurante y la belleza. 

El filme es un lugar común en los mejores elencos de Cine y Gastronomía. También, por supuesto, en las semblanzas de Vittorio Gassman.  

Me refiero, claro, a La cena, que, en rigor, es “todas las cenas”, ese fresco de Scola que no olvidó reservarle el mejor plato de Duilio –como es costumbre- a quienes comen en la cocina, cuando los comensales que pagan ya se han ido. Esa vez les tocó un suculento timballo di risotto, famoso en la brigada. Por ese inmenso detalle, celebro ahora esta película, tan deliciosamente humana.

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