sábado, julio 27, 2013

Diferencias de la mañana


Caspar David Friedrich
 
 
No se afanan. Hacen lo de siempre y a su hora: pueblan el jardín.
--
 
Pasa entre las ramas de la enredadera y se instala en el balcón. Música callada, le dicen.
--

Recuerda el triste sonido de un oboe en Hannover y escribe: “Estamos puestos en una especie de laberinto. No encontramos el hilo que nos permita salir, y seguramente no es necesario que lo encontremos”.
 
Es Karl Philipp Moritz, quien deja la pluma un momento y retorna a su infancia para bañarse en un pozo.
 --
 
Detrás de aquellas nubes, una puerta. Si la abres, podría devolverse la noche.

Aguarda, todo a su tiempo.
--
 
El olor a pan en las calles de una ciudad querida.

El viento que llega desde su rosa. 

No hay comentarios.: